Desde el dolor no se escribe,
se grita, se escupen palabras
que sólo golpean a uno mismo.
Me golpean pero no sangro,
porque ya no me queda sangre;
me golpean pero no me duele,
porque ya no siento;
me golpean y no las esquivo.
Permanezco inerte, rodeado de preguntas
esquivo dar respuestas,
sólo dejo interrogantes.
No pertenezco a este sitio, me digo...
pero parece que tampoco ahí, a tu lado.
Hoy fue el día. Cuando cerraste los ojos y yo ya no estaba ahí para contemplar cómo los abrías. Pero te imagino, extrañada, creyendo que estoy escondido. Oculto en una especie de juego infantil. Y seguro que al rato me llamas, pensando que sigo en mi escondite. Pero ya no estoy ahí para escucharte. Y al rato, cuando ves que no te contesto, decides buscarme. Buscas un buen rato, por todos los sitios imaginables. Piensas que te voy a dar un susto. Pero no hay susto. Y seguro que vuelves al sofá. Y cierras de nuevo de los ojos. Y esperas que cuando los abras esté de nuevo ahí. Delante de ti. Muy cerca de tus labios. Tanto que casi podría besarte.
miércoles, 10 de noviembre de 2010
jueves, 25 de marzo de 2010
miércoles, 24 de febrero de 2010
domingo, 14 de junio de 2009
Un poema de cristales y hierro,
mientras recuerdo que las palabras son sólo letras juntas
te imagino diciendo te quiero con los ojos cerrados
y la boca muy abierta.
Que tristes se quedan los versos
cuando tú no estás en ellos,
mirando la cuneta y viendo pasar el tiempo;
cada vez más rápido, cada vez queda menos...
Y allí permanezco, entre cristales y hierro
viendo escapar mi vida
viendo huír mi deseo.
mientras recuerdo que las palabras son sólo letras juntas
te imagino diciendo te quiero con los ojos cerrados
y la boca muy abierta.
Que tristes se quedan los versos
cuando tú no estás en ellos,
mirando la cuneta y viendo pasar el tiempo;
cada vez más rápido, cada vez queda menos...
Y allí permanezco, entre cristales y hierro
viendo escapar mi vida
viendo huír mi deseo.
lunes, 9 de marzo de 2009
jueves, 12 de febrero de 2009
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